El ecocidio de tortugas avista embargo

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Medio Ambiente

Por: Ernesto Méndez
Comondú, Baja California Sur, enviado.-

Después de navegar durante más de dos horas en una panga sobre el Golfo de Ulloa y observar redes de todo tipo colocadas desde un día antes por los pescadores, a lo lejos apareció ante nosotros una sombra que conforme se fue acercando comenzó a tomar forma de tortuga caguama.

La sorpresa y el gusto por encontrar una especie de estas características, que se hizo presente entre los integrantes de la tripulación, se convirtió pronto en decepción e impotencia al ver flotando a la deriva al ejemplar muerto en medio de la nada.

De acuerdo al Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) en los últimos seis años, más de siete mil tortugas amarillas o caguama perdieron la vida ahogadas luego de quedar atrapadas en las redes de pesca.

Alejandro Olivera Bonilla, encargado de políticas públicas del Cemda Noroeste explicó que lamentablemente el Golfo de Ulloa, en Baja California Sur es el lugar donde se reporta el índice de mortandad más alto a escala mundial de la tortuga caguama.

“El año pasado se registró un incremento en la muerte de este tipo de organismos en alrededor de un 600 por ciento, lo que significa que en 2012 murieron alrededor de dos mil 225 caguamas y la principal razón por la que están muriendo estas tortugas es debido a las redes de pesca, sin que hasta la fecha las autoridades hayan tomado medidas inmediatas para detener esta situación”, lamentó.

Biólogo y Maestro en Ciencias, Olivera Bonilla aseguró que existe suficiente información científica y reportes tanto de los gobiernos de México y Estados Unidos donde se documenta que la principal causa de mortandad de tortuga amarilla es debido a la interacción con las redes de pesca.

“Cuando encontramos a la tortuga caguama en la playa varada significa que tiene varios días de haber perdido la vida, ya que al morir ahogada se va hacia el fondo y no es hasta que empieza un proceso de descomposición que flota y la corriente la puede llevar a la orilla”, explicó.

El activista precisó que esta situación pone a nuestro país a merced de las autoridades estadounidenses que ya analizan la posibilidad de aplicar un nuevo embargo a México, que tendría un resultado catastrófico, no sólo en la economía de localidades que dependen de los productos del mar para subsistir, sino de todo el país debido a las exportaciones que se realizan anualmente a la Unión Americana y otros mercados internacionales.

De prosperar esta petición presentada formalmente por los grupos conservacionistas Center for Biological Diversity (CDB) con sede en Whasington y Turtle Island Restoration Network (TIRN) originario de San Francisco, California se podrían aplicar restricciones de manera discrecional en aproximadamente dos años, a las pesquerías más importantes de México como son el camarón o el atún.

Alejandro Olivera detalló que la tortuga caguama o amarilla, cuyo nombre científico es Caretta caretta es una especie que nace en las costas de Japón, y migra a todo lo largo del pacifico mexicano, pasa por Hawaii, por California y encuentra en las aguas del Golfo de Ulloa alimento para desarrollarse en su etapa juvenil.

“En esta zona donde hay alimento también existe la presencia de redes de pesca y debido a esta interacción es que quedan atrapadas, y al no poder salir a respirar oxígeno a la superficie mueren prácticamente ahogadas”, detalló.

En su reporte más reciente al Congreso de Estados Unidos en junio de 2013, el Servicio Nacional de Pesquerías Marinas, dependiente de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) identificó a México como una nación que realiza actividades de pesca “con captura incidental de recursos vivos marinos protegidos”.

En la página 27 del documento, la NOAA señala que según datos proporcionados por el propio gobierno mexicano entre julio y agosto de 2012, 438 tortugas caguama fueron encontradas varadas a lo largo de 43 kilómetros de la costa de Playa San Lázaro, Baja California Sur.

Indica que de acuerdo a una investigación del Instituto Nacional de Pesca (Inapesca) durante seis días de ensayo, 88 tortugas cayeron en sus redes, lo que indica que las flotas locales tienen altas tasas de captura incidental.

“Teniendo en cuenta los resultados de este estudio, la ausencia de algas nocivas o incidentes de contaminación en ese momento y otras pruebas disponibles, Estados Unidos cree que la captura incidental de la pesquería de red de enmalle es la causa de los varamientos de julio y lo más alarmante es que con base en estudios de investigación anteriores, las 428 tortugas varadas probablemente son un indicativo de un número mayor de tortugas muertas que se ahogaron atrapadas en las redes, pero que no llegaron a la orilla de la playa”, estableció el reporte.

El encargado de políticas públicas del Cemda Noroeste señaló que el primer paso para resolver esta situación es que la Federación reconozca el problema y después junto con los pescadores establezca métodos alternativos de captura como trampas, por lo menos entre los meses de mayo y agosto, cuando hay mayor presencia de tortugas en la zona y el el Golfo de Ulloa se convierte en un hot spot -punto de reunión- de la caguama.

Sin vida

Víctor de la Toba Miranda, un ex pescador que durante 10 años capturó tiburón, lenguado y abulón, se dedica ahora a recorrer todos los días, sin descanso, los 43 kilómetros de playa inundable que separan al Puerto López Mateos de Cabo San Lázaro, Baja California Sur contando una a una las tortugas caguama que aparecen muertas sobre la arena en avanzado estado de putrefacción.

Nacido hace 54 años en el Faro que ahora cuida como lo hiciera su abuelo y su padre, Víctor es querido por muchos pero también señalado por quienes se sienten traicionados por el censo que realiza a diario sobre la mortandad de una especie en peligro de extinción, debido a que pone en riesgo el ingreso de cientos de familias que encuentran en el mar una forma de vida.

“Yo entré a trabajar al gobierno; alguien tenía que hacerlo y mi labor es reportar todo lo que llega a la playa, ya sea a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) o a la Capitanía de Puerto, según sea el caso”, manifestó.

El también colaborador del Grupo Tortuguero de las Californias marca con un aerosol color rojo de “peligro”, los caparazones de las tortugas sin vida que localiza en su recorrido, a las que les pinta la fecha con el día y el mes, así como las iniciales GT que abrevian el nombre de la asociación civil, para llevar un control adecuado.

Posteriormente, toma la ubicación satelital de los restos, mide el largo y ancho del animal, para luego arrastrarlo con un gancho hasta las dunas y evitar que regrese al agua cuando suba la marea.

Tan sólo el pasado mes de julio, Víctor de la Toba Miranda contó 80 ejemplares muertos frente al Golfo de Ulloa y en lo que va de agosto, lleva más de 90 cadáveres.

“La mayoría de las tortugas son amarillas; las que aparecen regularmente son las caguamas o amarillas. Hemos encontrado ejemplares de hasta 90 centímetros de largo”, subrayó.

Cuidadoso de no hablar de más por temor a represalias, el llamado guardafaro en esta punta saliente del Océano Pacífico reconoce que desde 2003 comenzó el repunte en el número de muertes de tortugas caguama.

Relató que los animales llegan muy descompuestos a la orilla, inflados por el agua y no es posible observar marcas de redes o mallas, aunque en ocasiones se han encontrado anzuelos, “lo que no deja dudas de que existe pesca incidental”.

Con 10 años haciendo recorridos en este recóndito lugar del país, no hay personal más calificado que Víctor para hablar de la muerte de tortugas caguama o amarillas, porque él es quien lleva el conteo de los organismos que aparecen inertes enterrados en la arena; es tanto su dominio del tema, que asiste a la Profepa o a la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), ahora que aumentaron su presencia en la zona.

“Ahorita viendo tantos animales muertos se tiene que hacer algo, lo único que me queda a mí es alertar sobre lo que está sucediendo, porque de lo contrario yo también sería culpable y me convertiría en cómplice”, sentenció.

Nosotros recorrimos la ruta que Víctor de la Toba Miranda inspecciona de lunes a domingo desde las cinco o seis de la mañana y pudo tomar registro de al menos 26 tortugas caguama varadas en la playa frente al Golfo de Ulloa. Algunos ejemplares ya contaban con la marca en color rojo que significa que ya fueron contadas pero otras acababan de arribar a la orilla arrastradas por la corriente.

A lo largo del trayecto también pudimos observar esqueletos de ballena, restos de barcos hundidos y miles de conchas de mar. En el viaje en camioneta de doble tracción las paradas fueron continúas cuando a lo lejos divisábamos los restos de tortugas amarillas siendo devorados por cangrejos y aves carroñeras, que volaban despavoridas al notar nuestra presencia.

Los cadáveres mutilados yacían en la arena, con un fuerte olor a descomposición y con un final lamentable para una especie que tiene millones de años en el planeta y que hoy se encuentra al borde de la extinción.

Esperar estudios

En los últimos meses la administración federal y el gobierno de Baja California Sur manejaron muchas hipótesis como posibles causas de la muerte de tortugas caguama en el Golfo de Ulloa, desde la presencia de toxinas o algas tóxicas hasta la radiación de la planta nuclear de Fukushima, Japón que pudo afectar a los ejemplares en su viaje hacia México.

A pesar de los estudios y documentos previos que señalan a la pesca incidental como uno de los principales factores de mortandad, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) encabeza los esfuerzos de investigación del gobierno federal para conocer la “verdad científica” sobre la muerte masiva de ejemplares que prácticamente tiene puestos los ojos de la comunidad internacional en nuestro país.

Benito Bermúdez Almada, director regional de la Conanp en la Península de Baja California aseguró que por el momento no hay nada que hacer más que incrementar la presencia en la zona, mientras se entrega el primer reporte parcial de los estudios que desarrollan instituciones educativas locales, junto con pescadores y organizaciones no gubernamentales, “para evitar polémicas sociales”.

Indicó que los resultados preliminares se darán a conocer el próximo mes de septiembre donde se analizan todas las hipótesis, a partir de la toma de muestras de tortugas caguama que se llevan a los laboratorios para detectar posibles efectos toxicológicos, toxinológicos, histopatológicos (tejidos y órganos enfermos), afloramientos algales (proliferación masiva de microorganismos) y causales derivados de la pesca.

”El gobierno federal está haciendo la investigación para evitar la incertidumbre que han creado algunos otros estudios; no debemos de dudar de lo que han estado trabajando otras organizaciones, sin embargo, debe ser la academia con las autoridades, la sociedad civil y los pescadores quienes hagan la investigación para que los datos no puedan ser refutados”, consideró.

El biólogo de profesión reconoció que las cifras disponibles proporcionadas por la Profepa indican que en lo que va del año aproximadamente 470 tortugas Caretta caretta aparecieron muertas en la playa de Cabo San Lázaro.

Destacó que se cuenta con información precisa sobre el deceso de ejemplares desde hace cinco años y los números están más o menos estandarizados, salvo en 2012 cuando se reportaron 600 tortugas varadas, “lo que se salió de la cifra promedio que se venía dando de 450 organismos”.

Por su parte, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) dio a conocer que en la zona del Golfo de Ulloa existen 51 organizaciones de pescadores con 913 embarcaciones dedicadas a la captura de callo de hacha, almeja chocolata, abulón, langosta, especies de escama y tiburón.

El subdelegado de Pesca de la Sagarpa en Baja California Sur, Marco Antonio Muratalla señaló que aunque la mayor actividad de captura coincide con la presencia de tortugas en la zona, “sería muy irresponsable mencionar únicamente la pesca como la causa de mortalidad de caguamas”.

Reveló que hace aproximadamente un mes se echo a andar el Programa de Empleo Temporal (PET) que coordina la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), así como la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) para que 333 pescadores de la región fabriquen trampas y cambien sus artes para la captura escama, lo que evitaría cualquier posibilidad de pesca incidental.

“El PET incluye la aportación del material; les van a pagar la primera quincena por hacer la trampa y ya en la segunda quincena tendrán que probar las trampas y hacer las modificaciones necesarias. El sueldo es de dos jornales, es decir, de 128 pesos al día”, dio a conocer.

Marco Antonio Muratalla afirmó que en el sector pesquero de México está consciente de la amenaza de embargo por parte de Estados Unidos, “por eso se unificaron criterios y se creo un equipo multidisciplinario que realiza la investigación de la mortandad de tortugas caguama, además de que se dio vista al vecino país del norte para que tenga conocimiento de las acciones que se realizan para atender la problemática”.

“En las últimas reuniones vino personal de la NOAA a acompañarnos y realizar recorridos en altamar a 20, 30 y 50 millas para recoger organismos vivos y analizarlos antes de que murieran, con el fin de ver en qué condiciones migran y es un hecho que hemos detectado algunos que viajan deshidratados e intoxicados, con defensas bajas y cansancio”, dijo.

Voces de alerta

Recientemente, voces reconocidas de importantes conservacionistas hicieron un llamado al gobierno mexicano para atender la “alarmante” situación que se registra en el Golfo de Ulloa, para evitar un embargo comercial pesquero donde se requiere la atención del gobierno federal en particular en áreas como Semarnat, Conapesca, Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) e incluso Secretaría de Economía.

La organización fundada y presidida por Jean-Michel Cousteau, hijo del legendario explorador marino Jacques Cousteau, envió una carta al presidente Enrique Peña Nieto para solicitarle dicte urgentemente acciones de conservación para asegurar la supervivencia de la tortuga caguama, en el Golfo de Ulloa, Baja California Sur.

Ocean Futures Society (OFS) destacó que en 2012 se registró un incremento en las tasas de captura incidental, dando como resultado la muerte de miles de tortugas caguama debido a la interacción con redes de pesca.

“Le instamos a mostrar liderazgo en la protección de estos quelonios gestionando el establecimiento de un área de refugio para ellos, garantizando el apoyo a los pescadores locales y desarrollando un verdadero ecoturismo que brinde alternativas económicas a los habitantes de la región”, señala la misiva.

La agrupación, que tiene como principal objetivo concientizar acerca de la enorme importancia que tienen los océanos para la supervivencia de la vida en nuestro planeta, recordó que en la actualidad existe suficiente información que relaciona esta mortandad con la captura incidental, según lo establecen diversos estudios científicos y el propio Instituto Nacional de Pesca, aunque la Semarnat y Conapesca, “han negado estas causas”.

En tanto, el científico sudcaliforniano, Alonso Aguirre, director ejecutivo de Smithsonian-Mason School of Conservation en Estados Unidos manifestó en otra carta dirigida a la Presidencia de la República que la evidencia científica sobre la mortandad de tortugas debido a las redes de pesca es contundente, y que proponer nuevas hipótesis no hace más que reafirmar que los gobiernos federal y estatal ignoran años de investigaciones publicadas.

La problemática ya ha escalado a nivel internacional y el gobierno estadounidense "evalúa" la preocupante situación en México, pues existen las condiciones necesarias para imponer un embargo comercial pesquero.

“Ante esto no queda más que atender el problema de forma inmediata y no seguir postergando las soluciones. Los pescadores necesitan tener apoyo del gobierno federal y estatal para seguir con su actividad comercial de forma diferente durante los meses que hay presencia de caguamas en una zona muy bien identificada, que a su vez debe ser protegida. Con artes de pesca alternativas y un área de refugio, será posible la conservación de las tortugas y la estabilidad de los ingresos económicos de los pescadores”, concluyó.

(Excélsior)

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