
Regina Martínez se convirtió oficialmente en la primera mujer mexicana en competir en la extenuante prueba de 10 kilómetros de esquí de fondo (cross-country), en unos Juegos Olímpicos de Invierno y su esfuerzo fue reconocido por las ganadoras.
En una disciplina tradicionalmente dominada por potencias nórdicas, Martínez logró completar el recorrido con un tiempo de 35:05.4, un registro que la dejó a 11:16.2 de la ganadora de la prueba, la sueca Frida Karlsson, pero que ganó el respeto de varias de sus rivales para finalizar en el puesto 108 de la general.
De hecho, la vencedora y otro grupo de competidoras de primer nivel, la esperaron en la meta para recibirla como una muestra de reconocimiento por haber completado la extenuante prueba.
Para la habitante de la Ciudad de México sólo existía un objetivo en Milano-Cortina: cruzar la meta y establecer un nuevo hito para el deporte mexicano que, poco a poco, va haciéndose más presente en las justas invernales, pero ahora, además, en una especialidad donde nunca antes había tenido representación femenina.
El momento más emotivo de la jornada ocurrió precisamente en el último tramo de la competencia. Al ser la última atleta en completar el trayecto, el estadio entero se volcó en apoyo hacia la mexicana, donde no solo las deportistas, sino los aficionados la animaban a no darse por vencida.

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