Un Gran Premio de México

Antidoping

Un cielo azul con un calor aplastante se podía sentir el domingo al filo de la 1 pm, alrededor de 110 mil gargantas apagaban su sed con soda, agua o cerveza y el hambre con decenas de antojitos, desde tacos al estilo Califa, hasta Domino’s Pizza; los aficionados solventes en su economía podían estar en un lugar especial donde les servían botanas gourmet y whiskies, pero en eso estábamos cuando con puntualidad cronométrica, seis aviones de la fuerza aérea mexicana, surcaron el cielo arriba de la autopista Autódromo Hermanos Rodríguez, pintaron los colores de la bandera mexicana, verde, blanco y rojo, era la señal para comenzar la espectacular fiesta del Gran Premio de México.

El himno nacional cantado por los niños mixes, acompañados por las 110 mil personas que estaban apostadas a lo largo de la pista de carreras en sus respectivas tribunas. Fiesta Nacional, los autos Fórmula 1 ya estaban listos en el emparrillado, haciendo rugir sus motores para ponerlos a tono en el momento de la señal de salida, allí estaban los mejores pilotos del mundo, con autos de muchos millones de dólares y asistidos por los equipos de sus escuderías, podíamos ver a Lotus, Ferrari de gran tradición, McLaren, Red Bull y los temibles Mercedes que han liderado el campeonato con sus pilotos de lujo, Lewis Hamilton y Nico Rosberg; no podía faltar la escudería que va haciendo historia, Force India, la del mexicano Sergio “Checo” Pérez, a quien el público se le entregó y lo ovacionó en cada vuelta que corría. El visitante más distinguido del certamen fue quien apretó el botón de salida, el Rey Juan Carlos I de España.

Entonces, los bólidos rechinaron sus llantas y quemaron hule en el nuevo asfaltado de la pista mexicana, rugieron los motores y levantaron velocidades de hasta 200 kilómetros por hora en tan sólo 3.5 segundos y a los 10 segundos ya alcanzaban velocidad de 340 kilómetros por hora, curvas, desplantes y avances.

"Checo" salió en la novena posición pero pronto en las primeras 10 vueltas ya iba escalando lugares, Sebastián Vettel en su excelso Ferrari Rojo, fue el primero que sufrió las consecuencias, la ponchadura de un neumático para que el piloto azteca pudiera colorase en momentos en la quinta posición; el público se animaba y coreaba el sobrenombre del piloto mexicano, que es uno de los mejores pilotos del mundo, pasaba como centella en su auto, rebasaba y emocionaba a la gente.

Los Mercedes hicieron lo que tenían que hacer, encabezar desde el inicio la carrera, Rosberg y Hamilton, en ese orden, eran 71 vueltas a la pista las que deberían dar para llegar al final. Sergio Pérez sólo salió a pits en una ocasión, para cambiar llantas y cargar combustible, buena estrategia que le ayudó a terminar la carrera en octavo lugar y compitiendo hombro con hombro contra los pilotos de las escuderías de abolengo.

Mientras en las tribunas VIP se encontraban, artistas como Emmanuel, Mijares, Alejandro Fernández, políticos como el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera y secretarios de Estado como Claudia Ruíz Massieu y sobre todo buena parte de empresarios y hombres de negocios, autoridades de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA). Todos queríamos ver el paso de los bólidos y escuchar el estruendo de los motores, experiencia única en México luego de 23 años de no haber tenido un GP.

Los turistas, pilotos y autoridades del extranjero no han dudado en comentar la extraordinaria organización del evento, muchos lo ponen de ejemplo a otros Grandes Premios, pero sobre todo el calor y el apapacho de la gente, daba igual quien llegara en primero, segundo, tercer o último lugar, lo importante es que la gran fiesta estaba en territorio azteca.

Al final, Rosberg, Hamilton y Bottas en ese orden al pódium, donde fueron recibidos al son del mariachi y confeti tricolor, además del tradicional sombrero mexicano, fueron más de 520 millones de espectadores en el mundo que vieron a través de sus televisores el GP de México.

Hamilton diría al término de la carrera que "Ha sido fantástico estar aquí en México. Nunca he visto una afición como ésta; es como un partido de futbol". Y un campeón como Rosberg que gritó "Lo del podio ha sido increíble, lo mejor de toda mi vida, la energía que había y el apoyo de los mexicanos, que ha sido tremendo. Estoy muy agradecido a México". Y, Checo, ovacionado cada vez que el público lo veía, no cabe duda, es el piloto de alta velocidad que representa los colores mexicanos.

Al concluir el evento ya se estaban ofreciendo los boletos para el segundo Gran Premio de México que se realizará en 2016, muy seguro que de nueva cuenta se llenaran a tope las gradas y muchos repetirán su visita para estar cerca de la velocidad pura, la de Fórmula 1.

Con los puntos obtenidos, "Checo" llegó a 68 acumulados para afianzarse en el noveno lugar mundial y colocar a su escudería, Force India, en la quinta mejor del orbe después de Mercedes, Ferrari, Williams y Red Bull y antes de Sauber, McLaren, Lotus, entre otros.

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